WCIUjournal
Copy of CROSS-CULTURAL COMMUNICATION

Cross-Cultural Communication

What difficulties in communication do cross-cultural workers face? How can these best be addressed in various settings?

Tsunami (a Spanish Language Article)

Under Multiply, Anne Thiessen has trained and mentored Latin American missionaries in language learning and church planting for over 30 years. She currently serves as consultant for Sin Fronteras, a Mexican agency reaching out to the unreached indigenous populations of Mexico. She recently completed her MA studies with WCIU.

Under Multiply, Anne Thiessen has trained and mentored Latin American missionaries in language learning and church planting for over 30 years. She currently serves as consultant for Sin Fronteras, a Mexican agency reaching out to the unreached indigenous populations of Mexico. She recently completed her MA studies with WCIU.

WCIU Journal: Cross-Cultural Communications Topic

September 24, 2019

by Ana Thiessen

Read the English version of this article here.

English Abstract

Native speakers of minority languages experience increasing pressure to abandon their languages and adopt the dominant trade language. Such pressure places the world’s minority languages under threat of extinction. This article explores the responsibility that cross-cultural workers have to value and learn minority languages, to recognize their own role in the displacement of these languages, and to offer help to indigenous communities in maintaining their languages through stable bilingualism. The author proposes ways that sending agencies can support cross-cultural workers in learning and championing minority languages.

The paper draws from personal experience to describe the pressures that indigenous speakers in Mexico face to abandon their languages. It uses the biblical story of the Tower of Babel to argue that cultural and linguistic diversity is a gift of the Creator to be valued and protected. It argues that cross-cultural workers may participate in the conquest of indigenous languages by introducing a trade language into areas of life, such as religion and home, where minority languages were traditionally spoken. It calls on Latin American cross-cultural workers to make the effort to go beyond using a trade language to communicate and urges their sending agencies to provide them with adequate language-learning training and resources, primarily through mastery of the Growing Participation Approach. It supports the thesis that language learning among the indigenous honors both them and the God who gave them their languages.

La Varita

tsunami image.jpg

A Celsa, mi acompañante de idioma, le pegaron con una vara por hablar el mixteco en la escuela. Sus padres hubieran estado de acuerdo, porque para ellos tanto como para la maestra de aquella primaria, este castigo habría sido la mejor forma de asegurar que Celsa aprendiera el español. El dominio del español, para todos, significaba un avance, una puerta abierta para el indígena hacia una vida mejor. Significaba mejores posibilidades de estudio, de trabajo, de comercio, y de estatus social.

Celsa aprendió a dominar el español y a navegar las corrientes de la cultura mestiza. Sin embargo, al compartir sus experiencias como indígena, ella expresa tristeza por la pérdida de algo precioso, algo digno. ¡A qué costo logró dominar el español!

La experiencia de Celsa nos demuestra que los idiomas no son estáticos. Al contrario, son orgánicos: crecen o disminuyen; añaden nuevas hojas y flores o se dañan y se mueren.  Pueden ser conquistados por un idioma más dominante. La conquista del español que inició hace 500 años todavía no acaba. Avanza como una especie invasora que ahoga la flora nativa. Claro, el español no es el único idioma que avanza a costo de los demás. El inglés es otro idioma dominante que desplaza a otros. Una asesora del ILV le llama al inglés idioma “gorila.”[1]

Según una publicación de México del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, en 2012, de los 364 variantes lingüísticos que existen en México, más de la mitad están en riesgo de desaparición, conquistados por el español. Según este documento, el 97% del mundo habla 250 idiomas dominantes, y el 3% habla más de 5700 idiomas minoritarios. Pero cada año desaparecen más y más. Es probable que, para el fin de este siglo, los idiomas dominantes desplazarán a 5000 idiomas minoritarios, incluyendo la mayoría de las lenguas mexicanas.[2]

La experiencia de Celsa se repite, y se repite.[3] Es como un tsunami lingüístico que, por tantos factores sociales, se lleva a todo lo que encuentra en su camino. Al mixteco de Celsa lo imaginamos como un barquito enfrentando un tsunami. Solamente con esmero podrá resistir.

¿Cómo podrá el misionero, que ama este barquito amenazado, ayudar a los hablantes de lenguas minoritarias a mantenerlas mientras que la población se adapte a la cultura dominante mestiza? ¿Hay esperanza para aquel barquito en tanto peligro de naufragar?

Creo que hay tres cosas que puede hacer el misionero para apoyar a las culturas amenazadas por la conquista española: (1) Entender el propósito de Dios para las lenguas del mundo; (2) Ayudar a las comunidades planificar el futuro de sus idiomas; y (3) Aprender el idioma y usarlo en los ambientes de la iglesia y el hogar del nativo-hablante.

La torre de Babel

Podríamos pensar que tener tantas lenguas diferentes en el mundo es una desventaja para la raza humana, una antigua maldición. La maestra de Celsa demuestra esta actitud. Pero la historia de la torre de Babel nos asegura que no es así. Aunque Dios mandó a Adán y Eva a reproducirse y llenar la tierra, Génesis 11 relata cómo la raza humana resistió el mandato de su Creador. Encontrándose en la tierra de Babilonia, la gente comenzó a decirse unos a otros: «Vamos, construyamos una gran ciudad para nosotros con una torre que llegue hasta el cielo. Eso nos hará famosos y evitará que nos dispersemos por todo el mundo». No querían dispersarse para llenar la tierra.

Y Dios observó: «¡Miren! La gente está unida, y todos hablan el mismo idioma. Después de esto, ¡nada de lo que se propongan hacer les será imposible! Vamos a bajar a confundirlos con diferentes idiomas; así no podrán entenderse unos a otros»[4]

El poblado de Babilonia estaba dispuesto a ignorar el mandato de Dios de salir y llenar la tierra. Al contrario, deseaba mantenerse seguro en un solo lugar, haciéndose fuerte y famoso. No entendían que la falta de diversidad era un gran peligro para ellos. Así como no era bueno que el hombre Adán existiera sin mujer, tampoco era bueno que la humanidad existiera sin diversidad cultural y lingüístico. Según John Piper, Dios obligó a la humanidad a someterse a su plan original a través del regalo de la diversidad de idiomas.[5] Existe la tentación de tomar esto como una maldición y suponer que, al confundir las lenguas, Dios estaba castigando a la raza humana con una carga innecesaria. Pero la diversidad de lenguas no fue una maldición; fue una protección de Dios contra el mal que llegó a hacer la humanidad antes del Gran Diluvio.

El plan original de Dios era que la raza humana llenara la tierra y la gobernara. Para esto tendría que dispersarse y experimentar la diversidad natural y cultural que surge de la dispersión. No era sano que se encerrara en una sola ciudad con una torre que alcanzara hasta el cielo. El destino de la humanidad siempre fue la diversidad lingüística y cultural.

Vemos como Dios le dijo a Abram: «Deja tu patria y a tus parientes y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré…Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti».[6] Dios prometió bendecir a las naciones que surgieron de la dispersión desde Babel.

A través de todas las escrituras, encontramos que esta promesa de Dios hacia todas las naciones se repite una y otra vez. En la ley de Moisés. En los salmos. En los profetas. En la Gran Comisión. Y por fin, en Apocalipsis 5:9: «Tu sangre pagó el rescate para Dios de gente de todo pueblo, tribu, lengua y nación».[7] Reconocemos en esta visión que el plan original de Dios se ha cumplido. Dios ha logrado rescatar a la raza humana en toda su diversidad para su reino sobre la tierra. No se ha creado otro Babel. Al contrario, se ha conservado la complejidad y preciosidad de todas las lenguas y culturas.

Hechos 2 relata que la primera iglesia incluyó a personas de quince naciones diferentes.[8] En el día que cayó el Espíritu Santo sobre el pueblo de Dios, había migrantes de todas partes del imperio romano, y todos hablaban lenguas diferentes. Su lengua materna no era el hebreo. Todos, por primera vez, como enfatiza N T Wright en su comentario sobre Hechos 2, escucharon las maravillas de Dios en su lengua materna.[9]

Dios es un Dios de lenguas. Su primera acción en la creación fue hablar; comunicarse; producir palabras. La diversidad de lenguas es regalo de Dios. Cristo es el Verbo, la Palabra Viviente de Dios. Andrew Walls insiste que Jesús nos “traduce” la divinidad a la humanidad y el  derramamiento de su Espíritu, que fue manifestado con lenguas de fuego, obsequió la habilidad consiguiente de comunicar el evangelio en otras lenguas. Dios es un Dios de lenguas.[10]

Lo que marca el evangelio es que las personas de diferentes culturas e idiomas se unen sin que ninguno pierda su identidad.  Según el apóstol Pablo: «El plan de Dios consiste en lo siguiente: tanto los judíos como los gentiles que creen la Buena Noticia gozan por igual de las riquezas heredadas por los hijos de Dios». Este plan de Dios, que en los tiempos antiguos fue un gran misterio, un gran secreto, ahora lo descubrimos en el evangelio en lo que Andrew Walls describe como el “momento de Éfeso. Y este momento nos da esperanza.[11]

El barquito

La segunda cosa que aprendemos de la experiencia de Celsa es que muchos ven imposible el poder dominar un segundo idioma sin abandonar el primero. Por eso, no buscan un bilingüismo estable, o sea, el mantenimiento de los dos idiomas.[12] No buscan la forma de mantener el barquito minoritario frente al tsunami lingüístico del idioma conquistador.

El manual Una guía para planificar el futuro de nuestro idioma, publicado por SIL Internacional en 2015, explica cómo asegurar el barquito a través del bilingüismo estable.[13] Nuestra vida abarca varios ambientes: la escuela, el trabajo, el hogar, la iglesia, la tienda, las amistades, la diversión, la salud, el gobierno, la naturaleza, etc. En cada uno de estos ambientes, se habla uno o más idiomas, pero casi siempre, uno predomina. En las comunidades mexicanas, el español predomina en los ambientes de estudio, salud, y gobierno. Los idiomas minoritarios predominan en la agricultura y el hogar. Muchas veces en los ambientes del comercio y la religión, se hablan los dos, pero en cuanto más influencia tenga el idioma dominante, más desplaza el idioma vulnerable. Hay muchas comunidades indígenas en México donde los padres ya no enseñan su lengua a sus hijos. Dicen que los hijos “escuchan” pero no hablan. Estos niños son una “generación perdida” porque ya no comparten la cultura de sus padres y determinan que la lengua morirá con ellos.

El ILV ofrece información en el Ethnologue y también talleres que los misioneros pueden llevar a las comunidades indígenas para dialogar con ellos sobre el futuro de sus idiomas.[14] Ellos son los únicos que pueden tomar una decisión sobre el mantenimiento de la lengua. Es posible que decidan abandonar la lengua. Es posible que querrán revitalizarla con proyectos de alfabetización, aprendizaje para los niños, o publicación de cuentos nativos. La función del misionero es escuchar y apoyar. Si deciden mantener o revitalizar su lengua, se puede entrar en una investigación con ellos sobre los ambientes en que se usa el idioma dominante y el minoritario. Se puede observar el número de personas que hablan la lengua, incluyendo a los niños y a los jóvenes que más se sienten presionados por adoptar la cultura mestiza. A base de la investigación, la comunidad puede implementar algunos proyectos para estabilizar el uso de la lengua.

Como mencionamos antes, los idiomas son dinámicos y no estáticos. Crecen y disminuyen. Frente al idioma conquistador, el idioma indígena cederá paso en todos los ambientes a menos que la comunidad decida proteger algunos ambientes en donde se use solamente la lengua indígena. Cuando existen ambientes donde solamente se usa la lengua indígena, y no se encuentra en riesgo de ser desplazado por el idioma dominante, se dice que la comunidad ha llegado a un bilingüismo estable. La comunidad puede decidir proteger el ambiente del hogar, o de los festivales, o de la religión. En los ambientes protegidos, la lengua materna puede cobrar vida y florecer.

Muchos misioneros experimentan un bilingüismo estable. Por ejemplo, yo crecí en una aldea hondureña. Dentro de mi casa, hablaba inglés con mi familia, y fuera de la casa, hablaba español con todos los demás. Mi familia practicaba, así, un bilingüismo estable, manteniendo separados los dos idiomas, cada uno en su propio ambiente. Yo también crie a mis hijos de la misma manera, y ellos también son bilingües. Mantienen los dos idiomas. No es cierto que uno deberá abandonar su lengua materna para adoptar un nuevo idioma.[15] Somos creados con la capacidad de dominar más que un solo idioma. El bilingüismo es regalo del Dios de lenguas, tanto para el misionero como para el pueblo indígena al que sirve.

La conquista

La tercera cosa que nos enseña la historia de Celsa es el desprecio que sufren los idiomas minoritarios.  Claro, el misionero no desprecia la lengua indígena. Pero tampoco lo aprende bien. Y así, sin querer, hace dos cosas: (1) comunica por sus acciones que no es tan tan necesario y (2) participa, inconscientemente, en la conquista del español.  El reporte de COMIBAM de 2006 Fortalezas y debilidades del movimiento misionero ibero-americano observa: 

Si el obrero ibero-americano es conocido por su facilidad en establecer relaciones personales por dónde vaya, por otro lado, el dedicar tiempo al aprendizaje del idioma es visto como una pérdida de tiempo — tanto por los enviadores como también por muchos obreros que no se percatan de su importancia ministerial…
En situaciones donde el obrero se puede comunicar a través de la lengua nacional (el inglés o el francés, por ejemplo), la tendencia es no esforzarse por aprender un idioma local/regional…
No hay que esperar hasta llegar al campo para empezar el aprendizaje lingüístico…[16]

Como población mayormente monolingüe, los ibero-americanos no tienden a darle la importancia que merecen los idiomas minoritarios. Prefieren utilizar los idiomas dominantes como el inglés, el francés, y claro, el español, los idiomas de la conquista. En otras palabras, siguen facilitando la conquista lingüística, siendo arrasados por el tsunami.

En el cuadro adjunto del libro Romance of History, México, un conquistador español dirige su oración a Dios antes de entrar a Tenochtitlan. [17]  Carga espada y armadura. Irónicamente, el conquistador cree que su misión es ordenada por Dios. Nos recuerda que las buenas intenciones del misionero no garantizan que sus estrategias sean correctas. Sin querer, puede participar en un tipo de conquista: la de la lengua. Para evitar esto, es necesario analizar bien (1) sus metas: ¿Se nota en su entrenamiento y en sus agendas que aprender el idioma tiene alta prioridad? ¿o queda como algo opcional?  (2) sus estrategias: ¿le llevan realmente a compartir el evangelio en el idioma?

No creo que el problema esté con los misioneros. Los que conozco son personas dignas, llamadas, dedicadas y capaces.  Creo que el problema está con la falta de apoyo que reciben. Ellos carecen de (1) entendimiento sobre la urgencia de aprender el idioma; (2) un buen comienzo usando métodos exitosos, antes de salir a un pueblo indígena; (3) tiempo para dedicarle al aprendizaje (4) mentores que estructuren el aprendizaje, proporcionando instrucción y contabilidad mediante todo el proceso.

La Propuesta

Una definición de la locura es seguir con la misma estrategia, pero esperando nuevos resultados. Por eso, no creo que la solución a este problema sea reclamarle a los misioneros ibero-americanos y decirles simplemente: “Pues, como sea, aprendan.”  Creo que están llegando al tope de lo que pueden hacer con sus metas y estrategias actuales. Siento que el cambio debe venir en la forma en que se capacitan los misioneros y la forma en que se les apoya en el campo. Más que todo, en mi experiencia, el mentoreo a distancia no funciona bien. Debe ser cara a cara. En mi experiencia, lo que más necesitan los misioneros para aprender los idiomas minoritarios es:

(1) Aprender un idioma minoritario hasta cierto nivel antes de salir a trabajar, para poder llevar consigo la confianza y las herramientas necesarias para el aprendizaje.

(2) Participar en una estructura formal que facilite el aprendizaje en el campo desde el primer día de llegar hasta el momento en que puedan compartir historias bíblicas sencillas.

(3) Comprometerse a respetar los ambientes donde domina el idioma minoritario y no introducir, allí, un idioma que lo desplace.

Por lo siguiente, propongo una colaboración entre las iglesias y agencias enviadoras y sus misioneros para lograr lo siguiente:

(1)  Enseñar que el aprendizaje del idioma es ministerio. Es imposible separar la participación      en la cultura del uso de la lengua porque la lengua es el medio a través del cual más se comunica la cosmovisión. No existe forma más eficaz de respetar a las personas marginadas que aprender su idioma.

(2)  Asegurar que durante su entrenamiento el misionero alcance por lo menos el nivel de aprendizaje de algún idioma minoritario donde es capaz de contar historias bíblicas sencillas.  El método Participante en Crecimiento de Greg y Angela Thompson es muy efectivo en este aspecto. El participante llega a crear historias en la fase 2, después de 100 horas de aprendizaje interactivo.[18]

(3)  Asegurar que el misionero tenga como prioridad llegar a este mismo nivel de la fase 2 en el idioma en que va a trabajar antes de iniciar otro ministerio. Es muy probable que esta meta se logre dentro de algunos meses con la ayuda de los migrantes en algún centro urbano.  La ventaja de usar esta estrategia es que le será más fácil al misionero establecerse en un pueblo minoritario cuando hable su lengua.

(4)  Proporcionarle mentoreo, cara a cara, en el campo durante la primera fase de aprendizaje.

(5)  Tomar como meta respetar los ambientes en que domina la lengua minoritaria, particularmente el del hogar y de la iglesia, y no invadirlos con un idioma dominante.

Celsa

Gracias a Dios, la historia de Celsa no termina con la vergüenza. Ella ahora es mi acompañante de idioma y también de los candidatos misioneros de la Agencia Sin Fronteras. Juntos exploramos la complejidad del mixteco de Magdalena Peñasco. En unas pocas semanas comenzaremos a desarrollar historias bíblicas sencillas. Y todo esto le ha dado a Celsa un nuevo orgullo por su lengua. Su hija nos dijo: “¡Mi mamá ya es una nueva persona! Se le nota mucho gozo y un nuevo sentir de propósito. Y Celsa nos exclama: “Ya veo que Dios me puede usar a mí.”  Con solo eso, valió la pena nuestro aprendizaje. Pero encima de honrar a esta hermana, hemos hecho algo más. Hemos entrado en un camino que honra a Dios por reconocer su amor a todos los que hablan idiomas indígenas.

 


[1] Echerd, Pam. Curso Parteaguas. Tlaxiaco, México, 3-7 junio, 2019.

[2] Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. “México Lenguas Indígenas Nacionales en Riesgo de Desaparición.” México, D.F.: INALI, 2012, p. 13.

[3] UNESCO. Atlas of the World’s Languages in Danger. http://www.unesco.org/languages-atlas/ Accesso 1 Ag, 2019.

[4] Genesis 11:1-13 NTV

[5] Piper, John. “The Pride of Babel and the Praise of Christ” Sermón 2 sept, 2007.  https://www.preachitteachit.org/sermons/detail/the-pride-of-babel-and-the-praise-of-christ/. Accesso 1 Ag, 2019.

[6] Genesis 12:1-3 NTV.

[7] NTV.

[8] Acts 2:7-11 NTV.

[9] Walls, Andrew. Acts for Everyone. (Lousiville:Westnminster John Knox Press, 2008), pp. 25-30.

[10] Walls, Andrew. “The Translation Principle in Christian History.” The Missionary Movement in Christian History. (Maryknoll: Orbis Books, 2000), p. 26.

[11] Walls, Andrews. “the Ephesians Moment.” The Cross-Cultural Process in Christian
History (Maryknoll, New York: Orbis Books, 2002), pp. 72 – 81.

[12] Skrobot, Kristina. Realidad Sociolingüística de las Lenguas Indígenas de México. Tesis doctoral 2014. Barcelona: Universitat Barcelona). Describe el bilingüismo y diglosia actual de las lenguas indígenas de México.

[13] SIL Internacional. Una Guía para Planificar el Futuro de Nuestro Idioma. (Dallas: SIL International, 2015).

[14] SIL International. Ethnologue. https://www.ethnologue.com/  Accesso  1 Ag, 2019. Describe el estatus de cada idioma según la Escala EGIDS.

[15] Wickstrom, Bengt-Arne. “Can Bilingualism be Dynamically Stable.”  Rationality & Society. Feb2005, Vol. 17 Issue 1, p81-115. 35p.

[16] COMIBAM. Informe Fase II Fortalezas y debilidades del movimiento misionero ibero-americano. (Granada: COMIBAM, 2006), p. 8.

[17] Coxhead, Margaret Dunan. Romance of History, Mexico. (New York: Frederick A. Stokes Company Publishers, 1909), p. 171.

[18] Thompson, Greg and Angela. Growing Participation. https://www.growingparticipation.com/ Accesso 1 Ag, 2019.